El folclor vallenato está de luto. Náfer Durán, reconocido como Rey Vallenato en 1976 y recordado por ser el primer acordeonero que grabó con Diomedes Díaz, falleció a los 93 años. Su partida deja un enorme vacío en la música colombiana.

Hoy el vallenato llora la partida de uno de sus grandes juglares. El acordeón de Náfer Durán se ha quedado en silencio, pero su música seguirá sonando por siempre en el corazón de quienes crecieron escuchando sus melodías. Se va un maestro, pero su legado jamás morirá.
El hombre que acompañó a Diomedes Díaz en sus comienzos
Uno de los capítulos más importantes de la carrera de Náfer Durán fue su participación en Herencia Vallenata, el primer álbum de Diomedes Díaz, publicado en 1976.
En aquella producción, el acordeonero acompañó al joven cantante, quien comenzaba a abrirse camino en la industria musical y años más tarde se convertiría en una auténtica leyenda del vallenato.
Esta colaboración quedó grabada en la memoria de los seguidores de Diomedes, pues representa el comienzo de una de las carreras más recordadas de la música colombiana.

Fue coronado Rey Vallenato y siguió los pasos de su hermano Alejo Durán
Náfer Durán también dejó una huella imborrable en el Festival de la Leyenda Vallenata. En 1976 se coronó Rey Vallenato, un reconocimiento que consolidó su lugar entre los grandes exponentes del acordeón.
Además, era hermano del legendario Alejo Durán, quien hizo historia al convertirse en el primer Rey Vallenato en 1968.
Los dos hermanos contribuyeron a mantener viva la tradición del vallenato auténtico, llevando el sonido del acordeón a diferentes generaciones.

¿De qué murió Náfer Durán?
De acuerdo con los reportes conocidos, el maestro atravesaba complicaciones de salud, principalmente relacionadas con problemas cardíacos. Durante sus últimos meses tuvo que recibir atención médica en Valledupar.
Su fallecimiento, ocurrido el 29 de septiembre de 2026, ha provocado numerosas muestras de tristeza entre los amantes del folclor vallenato.
Como homenaje a su trayectoria, en su tierra natal, El Paso, Cesar, se decretaron tres días de duelo, un reconocimiento a su legado y a su aporte a la cultura musical de la región.

Hoy el cielo recibe a un grande del vallenato, mientras en la tierra quedan el dolor de su partida y el eco de su acordeón. Su ausencia deja un vacío imposible de llenar, pero su música vivirá eternamente en el corazón de quienes lo admiraron. Descansa en paz, maestro Náfer Durán. Que Dios brinde fortaleza y consuelo a sus familiares, amigos y a todo el pueblo vallenato en este difícil momento.


Deja un comentario